LIBRO SANTO ENAMORAMIENTO DEL PASTOR JUSTO LLECLLISH
CAPITULO 4
CAPITULO 4
Esta parte es para aquel cuyo corazón late triplemente por alguien. Y, como teme a Dios, quiere proceder santamente.
Si ese es tu caso, considera los siguientes consejos.
1. Sean, primero, buenísimos amigos.
2. No te declares rápidamente; cállate y ganarás.
3. Deja que el tiempo juzgue.
4. Consulta con tus padres; luego con tu pastor.
5. Evalúa tu grado de acuerdo con ella(él).
6. Afina tu concepto de amor y amar.
¡No te preocupes! A continuación profundizamos cada consejo. ¡No pierdas tu atención!
Sean, primero, "buenísimos amigos".
A partir de Cantares 5:2 podemos argumentar que existen varios grados de interrelación personal: hermana >> amiga >> paloma (enamorada-novia) >> perfecta (esposa). Y podemos extraer algunas enseñanzas:
a. De orden (primero es la amistad, después el enamoramiento);
b. De condición (si somos amigos, entonces podemos ser novios);
c. De calidad (la calidad del noviazgo dependerá de la calidad de la amistad).
Saben; nadie debería iniciar una relación de enamoramiento sin una previa relación de amistad. El pastor Herbert Jiménez lo enseña así: "Tu mejor amiga(o) es tu mejor candidata(o)". (Claro está, que, el éxito no radica en la amistad, sino en cuán consecuentes son con la decisión que tomen).
Una pregunta: ¿Tienes amigos (pero amigos-amigos) del sexo opuesto?
Antes que respondas, veamos qué queremos decir con "amigos-amigos". El Pastor Walter Acosta enseña que hay tres tipos de amigos: amigos de la esquina (con quienes sólo se saludan), amigos de cantina (con quienes te encuentras y, sin darte cuenta, le cuentas todo); y amigos del alma (con quienes te reportas y se cubren mutuamente).
Después de esta aclaración, ¿cuántos amigos-amigos, del sexo opuesto, tienes?
Es posible que afirmes tener uno o dos amigos del sexo opuesto, y que no te interesan como pareja. Entonces, es tiempo que empieces a cultivar amistad con quienes sí te interesan. Al principio quizá sean cuatro; luego dos; y finalmente, uno(a).
A los padres aconsejo que imiten a Abraham en este asunto: El buscó una mujer para su hijo. No me refiero a lo que literalmente hizo, sino al principio que usó: Crear las circunstancias para sus hijos (no se trata cultura; sino de principios). Occidentalizando su aplicación, los padres deberían arreglar las circunstancias para que sus hijos, desde muy tiernos, se rodeen con hijos de cristianos genuinos. De ese modo, cuando tengan la edad para escoger pareja, tendrán varias buenisísimas alternativas. ¡Si nuestros padres hubieran hecho esto, nuestra generación no estaría en los aprietos que están hoy!
No te "declares" rápidamente; cállate y ganarás.
No despiertes el amor, hasta que éste quiera. (Cant 2:7) Es decir, no te declares rápidamente. Por más que estés recontra y súper templado, no hables. ¡No se lo des a conocer! (Lógicamente, este desafío es para los chicos. Y no es que sea anticuado; sino principista).
Y no me vengas con que bajo estas circunstancias no se puede. ¡Tus sentimientos no te pueden gobernar si andas en el Espíritu! ¿El domingo no cantabas: "¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece; más que vencedor?".
Pero, ¿por qué callarse?
Cuando uno está enamorado (o ilusionado), muy fácilmente distorsionamos la realidad. Lo que te hastiaba, ahora te gusta; lo que despreciabas, ahora te encanta; lo que te aburría, ahora te divierte. Y todo porque a la otra(o) le gusta, encanta y divierte.
Si inmediatamente te declaras, al paso de unas semanas (o meses), cuando aterrices a tierra, y te des cuenta que no fue tan real lo que sentías y veías, dirás para ti mismo: ¡Era que no le diga nada, hasta estar seguro de la decisión que tomaba!
No callarte podría debilitar tu testimonio, malgastar tu tiempo y ultrajar tu visión. Testimonio, en el sentido de que, impulsado por tus sentimientos, estarías declarándote de chica en chica hasta encontrar a tu "idónea" ( si mi hija asistiera a tu iglesia, inmediatamente la cambiaría a otra). Tiempo, ya que el rato que usarías para salir con ella, pensar en ella, hacer cosas para ella, sería todo en vano. Y por si fuera poco, tu visión y sueños podrían sufrir retrasos innecesarios; pues la calidad de una relación sentimental afecta poderosamente nuestra relación con Dios y con su obra. (Prov. 11:12-13:3-17:28).
Alguien, muy sabiamente, dijo que no es saludable ni recomendable tomar decisiones cuando estamos muy emocionados o muy deprimidos o muy enojados. Es mejor esperar, y tomar decisiones cuando estamos cuerdos, cabales y en equilibrio. ¡No hay nada como asumir decisiones en completa paz!
Deja que el "tiempo" juzgue.
Cuando estás inquieto por alguien, y no tienes certeza de si es o no, lo mejor es esperar un tiempo y, después, otro tiempo. Alguien ha dicho: "El tiempo es el mejor juez". Y también han dicho: "En la toma de decisiones, el tiempo es un aliado por excelencia".
Tu capacidad de esperar es un fiel reflejo de tu capacidad de amar. Y éste crece o decrece según la información que recibimos.
El verdadero amor nunca deja de ser (1Co 13:8). Lo que no es amor, con el tiempo y la crisis, se evapora, se escurre y se acaba. Así que, antes de iniciar una relación, es necesario que sometamos "nuestro amor" a la prueba del tiempo. Si sale airoso, es amor. Si sale cenizas, fue una simpática ilusión.
"Consulta" con tus padres; luego con tu pastor.
El mandamiento más significativo que debemos cumplir es: "Honrar a nuestros padres". (Efe 6:1-2) Una manera de practicarlo es compartiéndoles nuestros asuntos del corazón. Lo más heroico es que se enteren antes y autoricen la relación. Lo más vergonzoso es que sean los últimos en enterarse; y eso, por terceras personas.
El consejo y opinión de los padres son un buen termómetro de la voluntad de Dios. ¿Por qué? Porque mientras somos hijos, estamos bajo autoridad de ellos. Y Dios honra la autoridad, la respeta y se mueve por ella. ¡De ninguna manera la niega o la atropella!
El consejo y opinión de tu pastor (Heb 13:17), por cuanto estás bajo su cobertura, es otro buen termómetro de la voluntad de Dios.
¡Revisa cualquiera de tus grandes y pequeños errores! ¡En cualquier área de la vida!... ¿Listo? ... Pregunta: ¿Cómo lo hubieras evitado? Respuesta: Siguiendo el consejo de tu padre y/o pastor. ¿Sí, o sí?
¡Chicos y chicas: no inicien una relación de enamoramiento sin el check de sus padres y pastores!
Evalúa tu grado de "acuerdo" con ella(él).
Toda pareja que inicia una relación sin un grado de compatibilidad está condenada a fracasar. Y esto, porque dos personas no pueden andar juntas, si no están de acuerdo. (Am 3:3)
Estas preguntas pueden ayudarte a establecer tu grado de acuerdo con tu candidata(o):
a. ¿Cómo es su relación con Dios?
b. ¿Cómo es su relación con otros?
c. ¿Qué piensa respecto a: iglesia, ministerio, trabajo?
d. ¿En qué le gustaría invertir toda su vida?
Si ese es tu caso, considera los siguientes consejos.
1. Sean, primero, buenísimos amigos.
2. No te declares rápidamente; cállate y ganarás.
3. Deja que el tiempo juzgue.
4. Consulta con tus padres; luego con tu pastor.
5. Evalúa tu grado de acuerdo con ella(él).
6. Afina tu concepto de amor y amar.
¡No te preocupes! A continuación profundizamos cada consejo. ¡No pierdas tu atención!
Sean, primero, "buenísimos amigos".
A partir de Cantares 5:2 podemos argumentar que existen varios grados de interrelación personal: hermana >> amiga >> paloma (enamorada-novia) >> perfecta (esposa). Y podemos extraer algunas enseñanzas:
a. De orden (primero es la amistad, después el enamoramiento);
b. De condición (si somos amigos, entonces podemos ser novios);
c. De calidad (la calidad del noviazgo dependerá de la calidad de la amistad).
Saben; nadie debería iniciar una relación de enamoramiento sin una previa relación de amistad. El pastor Herbert Jiménez lo enseña así: "Tu mejor amiga(o) es tu mejor candidata(o)". (Claro está, que, el éxito no radica en la amistad, sino en cuán consecuentes son con la decisión que tomen).
Una pregunta: ¿Tienes amigos (pero amigos-amigos) del sexo opuesto?
Antes que respondas, veamos qué queremos decir con "amigos-amigos". El Pastor Walter Acosta enseña que hay tres tipos de amigos: amigos de la esquina (con quienes sólo se saludan), amigos de cantina (con quienes te encuentras y, sin darte cuenta, le cuentas todo); y amigos del alma (con quienes te reportas y se cubren mutuamente).
Después de esta aclaración, ¿cuántos amigos-amigos, del sexo opuesto, tienes?
Es posible que afirmes tener uno o dos amigos del sexo opuesto, y que no te interesan como pareja. Entonces, es tiempo que empieces a cultivar amistad con quienes sí te interesan. Al principio quizá sean cuatro; luego dos; y finalmente, uno(a).
A los padres aconsejo que imiten a Abraham en este asunto: El buscó una mujer para su hijo. No me refiero a lo que literalmente hizo, sino al principio que usó: Crear las circunstancias para sus hijos (no se trata cultura; sino de principios). Occidentalizando su aplicación, los padres deberían arreglar las circunstancias para que sus hijos, desde muy tiernos, se rodeen con hijos de cristianos genuinos. De ese modo, cuando tengan la edad para escoger pareja, tendrán varias buenisísimas alternativas. ¡Si nuestros padres hubieran hecho esto, nuestra generación no estaría en los aprietos que están hoy!
No te "declares" rápidamente; cállate y ganarás.
No despiertes el amor, hasta que éste quiera. (Cant 2:7) Es decir, no te declares rápidamente. Por más que estés recontra y súper templado, no hables. ¡No se lo des a conocer! (Lógicamente, este desafío es para los chicos. Y no es que sea anticuado; sino principista).
Y no me vengas con que bajo estas circunstancias no se puede. ¡Tus sentimientos no te pueden gobernar si andas en el Espíritu! ¿El domingo no cantabas: "¡Todo lo puedo en Cristo que me fortalece; más que vencedor?".
Pero, ¿por qué callarse?
Cuando uno está enamorado (o ilusionado), muy fácilmente distorsionamos la realidad. Lo que te hastiaba, ahora te gusta; lo que despreciabas, ahora te encanta; lo que te aburría, ahora te divierte. Y todo porque a la otra(o) le gusta, encanta y divierte.
Si inmediatamente te declaras, al paso de unas semanas (o meses), cuando aterrices a tierra, y te des cuenta que no fue tan real lo que sentías y veías, dirás para ti mismo: ¡Era que no le diga nada, hasta estar seguro de la decisión que tomaba!
No callarte podría debilitar tu testimonio, malgastar tu tiempo y ultrajar tu visión. Testimonio, en el sentido de que, impulsado por tus sentimientos, estarías declarándote de chica en chica hasta encontrar a tu "idónea" ( si mi hija asistiera a tu iglesia, inmediatamente la cambiaría a otra). Tiempo, ya que el rato que usarías para salir con ella, pensar en ella, hacer cosas para ella, sería todo en vano. Y por si fuera poco, tu visión y sueños podrían sufrir retrasos innecesarios; pues la calidad de una relación sentimental afecta poderosamente nuestra relación con Dios y con su obra. (Prov. 11:12-13:3-17:28).
Alguien, muy sabiamente, dijo que no es saludable ni recomendable tomar decisiones cuando estamos muy emocionados o muy deprimidos o muy enojados. Es mejor esperar, y tomar decisiones cuando estamos cuerdos, cabales y en equilibrio. ¡No hay nada como asumir decisiones en completa paz!
Deja que el "tiempo" juzgue.
Cuando estás inquieto por alguien, y no tienes certeza de si es o no, lo mejor es esperar un tiempo y, después, otro tiempo. Alguien ha dicho: "El tiempo es el mejor juez". Y también han dicho: "En la toma de decisiones, el tiempo es un aliado por excelencia".
Tu capacidad de esperar es un fiel reflejo de tu capacidad de amar. Y éste crece o decrece según la información que recibimos.
El verdadero amor nunca deja de ser (1Co 13:8). Lo que no es amor, con el tiempo y la crisis, se evapora, se escurre y se acaba. Así que, antes de iniciar una relación, es necesario que sometamos "nuestro amor" a la prueba del tiempo. Si sale airoso, es amor. Si sale cenizas, fue una simpática ilusión.
"Consulta" con tus padres; luego con tu pastor.
El mandamiento más significativo que debemos cumplir es: "Honrar a nuestros padres". (Efe 6:1-2) Una manera de practicarlo es compartiéndoles nuestros asuntos del corazón. Lo más heroico es que se enteren antes y autoricen la relación. Lo más vergonzoso es que sean los últimos en enterarse; y eso, por terceras personas.
El consejo y opinión de los padres son un buen termómetro de la voluntad de Dios. ¿Por qué? Porque mientras somos hijos, estamos bajo autoridad de ellos. Y Dios honra la autoridad, la respeta y se mueve por ella. ¡De ninguna manera la niega o la atropella!
El consejo y opinión de tu pastor (Heb 13:17), por cuanto estás bajo su cobertura, es otro buen termómetro de la voluntad de Dios.
¡Revisa cualquiera de tus grandes y pequeños errores! ¡En cualquier área de la vida!... ¿Listo? ... Pregunta: ¿Cómo lo hubieras evitado? Respuesta: Siguiendo el consejo de tu padre y/o pastor. ¿Sí, o sí?
¡Chicos y chicas: no inicien una relación de enamoramiento sin el check de sus padres y pastores!
Evalúa tu grado de "acuerdo" con ella(él).
Toda pareja que inicia una relación sin un grado de compatibilidad está condenada a fracasar. Y esto, porque dos personas no pueden andar juntas, si no están de acuerdo. (Am 3:3)
Estas preguntas pueden ayudarte a establecer tu grado de acuerdo con tu candidata(o):
a. ¿Cómo es su relación con Dios?
b. ¿Cómo es su relación con otros?
c. ¿Qué piensa respecto a: iglesia, ministerio, trabajo?
d. ¿En qué le gustaría invertir toda su vida?
Continuará...
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DTB
DTB
Al comienzo aparecen 6 consejos pero sólo profundizan 5, falta el sexto
ResponderEliminargracias!